Yasuke: El mito, la leyenda y la realidad del nuevo anime de Netflix

¡Sin spoilers! El proyecto del gigante del streaming mezcla a los ronin, la raza negra y los robots con resultados fascinantes, todo esto en un marco lleno de acción.

En el mundo del anime hay historias sumamente lineales, con personajes predecibles, tramas sosos y en general una sensación de “gracias, la que sigue” al terminar de verlo. También tiene historias, arte y protagonistas que parecen creados a base de ejercicios de aleatoriedad con temas de lo más abstractos, con una historia que a duras penas podemos seguir, ya no se diga entender, y con más preguntas locas y sin sentido de las que hayamos tenido en la vida. Y Yasuke, el nuevo anime de Netflix, está en algún sitio de ambos, con hechiceros, una mujer-oso que cambia de forma, duelos en el plano astral y robots gigantes en el Japón de la era feudal. ¿Pero qué es lo que llamó la atención sobre lo antes dicho? Tenemos aquí un samurai que es un hombre negro que habla japonés… ¡Que sí existió!

¿De qué se trata?

Yasuke (Lakeith Stanfield, famoso por Judas and the Black Messiah) es una figura de la vida real, un hombre africano que en 1500 sirvió al shogun Nobunaga Oda (Takehiro Hira), quien estuvo cerca de unificar Japón bajo su gobierno. De hecho, en su primer encuentro Nobunaga asume que el tono de la piel del hombre debe ser alguna especie de disfraz.

El anime, cuya primera temporada consta de seis episodios, se basa libremente en la historia del hombre de la vida real, con varias adiciones bien cimentadas en la fantasía. Ahora, si esperas un drama histórico sobrio, esta ingeniosa mezcla de género de LeSean Thomas (creador y director, famoso por Cannon Busters) ofrece menos que eso, y a la vez mucho, pero mucho más.

Después de una secuencia de combate de apertura, una versión mejorada por hechicería y láser de una batalla real de 1582 en la que Nobunaga fue traicionado por uno de sus oficiales, Yasuke avanza 20 años. El antiguo samurái, su señor muerto y su causa derrotada, es ahora un ronin anónimo en una pequeña aldea, donde pasa sus días solo en un barco de pesca, normalmente viendo los fondos de las botellas. Aún así, guarda la filosofía clásica, como demuestra al decirle a un niño que quiere aprender el uso de la espada: “Un verdadero guerrero por encima de todo reza por la paz”.

Yasuke da muchos saltos, tanto entre décadas como entre modos. En su juventud, el protagonista llega a Japón como sirviente de un comerciante, se une al servicio de Nobunaga y enfrenta la hostilidad de aquellos que consideran que el nombramiento de un forastero como él es una traición a su cultura. En el presente, despierta de su retiro por una búsqueda a campo traviesa, escoltando a Saki (Maya Tanida, famosa por Jessica Jones), una chica del pueblo cuyos florecientes poderes místicos podrían liberar al país aterrorizado si no la matan primero.

El viaje los lleva a enfrentarse a algunos villanos, incluido un sacerdote occidental con magia (Dan Donohue) y el casi arácnido Daimyo (Amy Hill). Pero en el pasado y en el presente, Yasuke también lidia con fuerzas hostiles hacia él como extranjero y con un historial de pérdidas y traiciones.

¿Y el trabajo detrás del anime?

Stanfield, quien el da voz al samurai, pasa hábilmente del joven samurái idealista y al anciano empedernido, mientras que también resalta el trabajo de Ming-Na Wen, otra combatiente que comparte la sensación de ser un “raro” con Yasuke, y a Darren Criss como un robot mercenario con un procesador de oro, si saben a lo que me refiero.

Las verdaderas estrellas de del anime son, sin embargo, su apartado visual y auditivo. Las escenas de batalla son sumamente sangrientas, pero la animación, del estudio MAPPA, tiene una belleza solitaria que coincide con el temperamento del protagonista. Y la música amalgama todo el trabajo, siendo una brillante partitura electrónica con toques de jazz hecha por Flying Lotus, quien también es productor ejecutivo. Su colaborador, Thundercat, canta el muy interesante tema de apertura, Black Gold.

Conclusiones

Yasuke es una aventura de acción, y en su prisa por colocar tantos elementos, giros de trama y mitología en seis episodios de media hora, puede sentirse algo sobrecargado. ¿Trata de un forastero en una cultura rígida? ¿Es un análisis de un guerrero con cicatrices de batalla que supera sus remordimientos? ¿Estamos viendo una epopeya mística de un niño que acabará enfrentándose a un mal supremo?

Quizá, si se hubieran dado otros dos capítulos, podría haberse sentido un poco más el respiro y desarrollo de tantos aspectos de la trama, pues así como está, pasamos de una vorágine a otra casi sin control, haciendo que cada golpe de la espada se valore un poco menos. El final nos deja el saber de que aún hay mucho potencial sin explotar en la historia del protagonista y sus personajes de apoyo, pero bien podríamos saber más de ello después.

Aún así, da gusto ver y escuchar de esta historia: los impresionantes duelos de espadas, las visiones alucinantes del combate psíquico, las batallas más sutiles que llenan la pantalla de honor y desafío. La mezcla de realidad y fantasía hacen del samurai Yasuke un héroe intrigante, de esos que quieres terminar conociendo un poco mejorar queriendo conocerlo un poco mejor.

¿Ya viste la serie? ¿Qué te parece la iniciativa tan fuerte de Netflix hacia el anime? Déjanos leerte en los comentarios y sigue las mejores historias del anime sólo aquí, en Geek-Laak.

Paul Jagger Administrator

Jugador ávido, con cierta obsesión por obtener el 100%. Entusiasta de la Historia y Cultura Gamer, comparto reviews y holidays de videojuegos de todos los tiempos, algún meme, pensamiento o noticia. Todo con sencillez y buen humor, sin aspirar a Hardcore.

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